¿Alguna vez has pensado que tu pelo no es ni liso del todo, ni rizado, ni responde a los productos que en teoría deberían funcionarte? Muchas veces creemos conocer nuestro tipo de cabello, pero en realidad saber qué tipo de pelo tienes va mucho más allá de etiquetarlo: implica entender cómo es tu fibra capilar, cómo reacciona tu cuero cabelludo y por qué tu melena se comporta de una determinada manera. Cuando lo conoces de verdad, cuidarlo deja de ser una lucha diaria y empieza a tener sentido. En Espacio Kibo entendemos el cabello como algo único, y por eso creemos que conocer tu tipo de pelo es el primer paso para conseguir una melena sana, bonita y adaptada a ti, no a modas ni a fórmulas genéricas.
Elige las opciones que más se parezcan a tu melena. Te damos una orientación rápida (y luego te contamos el “por qué”).
Tu tipo de pelo no se define solo por si es liso o rizado. En realidad, es la suma de varios factores que influyen en cómo se ve, cómo se siente y cómo se comporta cada día. Para identificarlo bien, fíjate en esto:
Aunque observar tu pelo en casa ayuda a entenderlo mejor, saber qué tipo de pelo tienes solo se detectan con un análisis profesional. En el salón no se trata de poner una etiqueta, sino de leer tu melena en profundidad para tomar decisiones acertadas desde el primer momento.
Un diagnóstico profesional permite analizar factores que normalmente pasan desapercibidos cuando nos miramos al espejo. Se valora la porosidad real del cabello, es decir, cómo absorbe y retiene la hidratación y los productos; la densidad, que no siempre coincide con la sensación de volumen; el estado de la fibra capilar y su elasticidad; y también los hábitos diarios, como el uso de calor o los productos que utilizas sin ser consciente de su impacto. Además, se tiene en cuenta el historial de tratamientos previos, como coloraciones, decoloraciones o alisados, que siguen influyendo en la melena aunque hayan pasado meses.
Cuando se conoce de verdad el tipo de pelo, todo encaja. El corte se adapta a tu textura y a tu patrón natural para que funcione más allá del primer día, el color se elige respetando la salud del cabello y los tratamientos se personalizan según lo que tu melena necesita en ese momento. El resultado no solo se ve mejor, sino que dura más, se mantiene con menos esfuerzo y hace que cuidar tu cabello en casa sea mucho más sencillo.
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Sí, y es mucho más habitual de lo que parece. Muchas melenas combinan distintos patrones en una misma cabeza: zonas más lisas en la raíz, ondas en medios y rizos en puntas, por ejemplo. Esto ocurre por genética, por la forma en la que cae el cabello o por tratamientos previos. Por eso, encasillar el pelo en una sola categoría suele quedarse corto.
Puede cambiar. Factores como la edad, las hormonas, el estrés, los cambios de rutina, el uso de calor o los procesos químicos influyen directamente en el cabello. Un pelo que antes era liso puede empezar a ondularse, o una melena rizada puede perder definición si no se cuida correctamente. El tipo de pelo no es algo estático.
Un test online puede servir como orientación inicial, pero no sustituye a un diagnóstico profesional. Ayuda a identificar señales generales, pero no analiza en profundidad aspectos como la porosidad, la densidad o el estado real de la fibra capilar. Para acertar de verdad con productos, cortes y tratamientos, el análisis en salón marca la diferencia.
El encrespamiento no depende solo de si el pelo es liso o rizado. Suele aparecer por falta de hidratación, porosidad elevada, uso de productos inadecuados o exceso de calor. Incluso un pelo liso puede encresparse si la cutícula está abierta o dañada. Por eso, tratar el frizz empieza por entender qué le está pidiendo tu cabello.